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Mostrando las entradas etiquetadas como Prosa filosófica

LA CAÍDA DEL TIEMPO (Retrato De Un Civilizado), nuevo

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Caer del tiempo es ahondar en nuestro propio límite, vislumbrar nuestra propia oquedad, darnos cuenta al fin que nuestro errante vacío precisa a todas luces de un alma, un rastro: un alguien que lo nombre. Caer del tiempo es estar sentado en la orilla de un hábito, ver pasar la idiotez conjugada de maldad y no hacer nada. Es ir rompiendo los límites, no para conocerlos o superarlos, muy al contrario: para defendernos de ellos. Hemos caído del tiempo y no lo sabemos (o quizás sí) y a lo sumo, simplemente no nos importe: ¿por qué debería importarnos? Lamimos falsedad e indiferencia desde la cuna, lugar de nuestras ásperas generaciones. Aleccionados, condicionados y maldecidos por dioses verdaderos o inventados. Todo nos fue útil para nuestro propio desprecio. Caímos del tiempo por haberlo inventado mal. Sucios y corruptos arrastramos la existencia como los perros del hambre su miseria. Mendigamos verdades sin creer en el amor, sin amarnos y lo peor: sin necesitarlo ¡Qué p...

LA PIPA | de Magritte* (nuevo)

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Esta pipa no es una pipa sino el asidero de tu ignorancia. El límite preciso de tu miseria. Quizás se parezca al lugar donde van ancianos pensamientos, los sapitos del asco, la lujuria trasnochada o la hoguera de tus vanidades. Todo conocimiento remite al caos del que procede. Es decir, lo que ves no es lo que ves sino lo que sugiere. Ese es el trazo de la realidad que se confunde con su metalenguaje. Si, lo sé: “no me interesa” y hundes la cabeza distrayéndote de lo importante. No, no es el mundo que observas cabizbajo sino el que desearías y por el cual vives. Ahora, levanta la cabeza y mira. Esta pipa no es una pipa, insisto. Mudas la visión, te retuerces de puro desespero. Ingresas en una dulce estupidez de estupefacientes. “No me gusta la vida”, alegas. “Si, a nadie…”, respondo; pero vuelve a mirar y dime: “¿Es esta pipa una pipa?” ¿Cómo? ¿Te importa lo más mínimo? Abandono todo intento por hacer que pienses más allá de tu mañana, siquiera de tu presente. Aleja...

La pipa de René Magritte* (nuevo)

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Esta pipa no es una pipa sino el asidero de tu ignorancia, el límite preciso de tu miseria; quizás se parezca al lugar donde van ancianos pensamientos, los sapitos del asco, la lujuria trasnochada o la hoguera de nuestras vanidades.  Todo conocimiento remite al caos del que procede. Es decir, lo que ves no es lo que ves sino lo que sugiere un referente (sea éste el que sea). Ese es el trazo de la realidad que se confunde con su metalenguaje. Si, lo sé: no te interesa y bajas la cabeza distrayéndote de lo importante. No, no es el mundo que observas cabizbajo per sé , sino aquel que desearías y por el cual vives. Ahora, levanta la cabeza y mira: esta pipa no es un pipa, insisto. Mudas la visión, te retuerces de puro desespero... “No me gusta esta vida”, alegas. “Si, y a nadie”, te respondo; pero vuelve a mirar y dime: ¿Es esta pipa una pipa? ¿Cómo? ¿Te importa lo más mínimo…? Abandono todo intento por hacer que pienses más allá de tu mañana, siquiera de tu presente....

PANDEMONIO | Con Arte desde el Infierno

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Crucifixión en santa devoción. Traedme al santo Jonás, a la ballena que fue bendecida en el Apocalipsis, a su hijo Josué, a Cristo mismo. Que vengan en púlpito sagrado. Yo les acojo. Les bendigo, les prescribo para el cielo, les ardo en el infierno y les perforo con mi deseo sin límite. Hijos proscritos del cuerpo, bendecidme, blasfemar, martirizar mi piel con suplicios inconfesables. Mis lágrimas serán del Redentor, su alegría. Mi amor será amor en desmesura. Abominar, fustigar, dilucidar; si fuera necesario, cual ladrón, cual proscrito: por ser mi cuerpo sólo de hombre y mi amor de hombre, solo de amor. Entregadme el “santo y seña”, el salmo de la cercana salvación, la futura lápida que cubra mi cuerpo de escombros. Bendecidme, devocionarme. Traedme desde lo más alto a lo más ínfimo de los habernos. Llagas en mis manos de alegría, arrancadme el alma si fuera necesario. Sólo el alma bastará para cumplir con el mandato de Moisés —el hombre más cruel que jamás conociera—. ...

VIERNES SANTO | Carta a Jesús (nuevo)

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Llámame iluso Señor, por creer en ti todavía. Hoy que todavía eres ese algo al que agarrase en la caída. Llámame iluso, rey de los judíos; ya que mientes con franqueza y enconada emoción, pues somos el redil de tu rebaño todavía virgen, todavía corrupto . Somos la imagen febril de tu cuerpo en carne, abierto y clavado en la cruz de tu cetro. Somos el alma todavía sin rumbo de tu orilla, el puente que une son de tambores y luz de miradas encendidas. Si decido escribirte, no es por torpe idolatría, sino de pura debilidad: sólo el fuerte sabe que de allí proviene su firmeza. Yo también quiero estar -como ya lo estoy ahora-, clavado al madero bajo un INRI que merezca luego misas y templos, llenos de vacua fe. Arrastramos la esperanza, como Tú aquel madero camino de tu destino. Sé que Tú solamente templas la fe quebrada de aquellos que hacen de ti símbolo de su esperanza, noche de su pena y justificación del alma. Pero yo, que de Ti no soy ya nada; quiero escribir esta cart...

PANDEMÓNIO (Revisado)

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Crucifixión en santa devoción. Traedme al santo Jonás, a la ballena que fue bendecida en el Apocalipsis, a su hijo Josué, a Cristo mismo. Que vengan en púlpito sagrado. Yo les acojo. Les bendigo, les prescribo para el cielo, les ardo en el infierno y les perforo con mi deseo sin límite. Hijos proscritos del cuerpo, bendecirme, blasfemar, martirizar mi piel con suplicios inconfesables. Mis lágrimas serán del Redentor, su alegría. Mi amor será amor en desmesura. Abominar, fustigar, dilucidar; si fuera necesario, cual ladrón, cual proscrito: por ser mi cuerpo sólo de hombre y mi amor de hombre, solo de amor. Entregadme la seña y el santo, el salmo de la cercana salvación, la futura lápida que cubra mi cuerpo de escombros. Bendecirme, devocionarme. Traedme desde lo más alto a lo más ínfimo de los habernos. Llagas en mis manos de alegría, arrancadme el alma si fuera necesario. Sólo el alma bastará para cumplir con el mandato de Moisés –el hombre más cruel que jamás conociera–. Burie...

LA SOGA (Revisado)

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Se saben ciertos, se apoderan de la verdad con sus almas vacías y vacuas . Apabullan y ensucian los ambientes, de forma que, cada libro que leen, cada frase aprendida; justifica su maldad. Sí, son ellos. Son ellas, también.  Se temen a sí mismos, tienen tanto miedo que sólo desean mandar, dominar y justificarse ante el perro que ladra la ponzoña de sus sueldos. Un día, ya no serán; estarán muertos. Juguetes rotos que viven como si no lo supieran: ¿a qué tanto dolor? ¿para qué tanto miedo?: deja a las flores ser flores. Permite la vida y deja vivir. Mide tu miedo y no lo vendas por las esquinas del temor. Se saben ciertos, y empuñan el arma de la avaricia, asomando por cuarteles generales, detrás de sus escritorios; escupiendo rutina y malicia. Visten de Prada y  tejido tweed. Comen del hambre que roban al mundo (no les dejan ni eso).  Sí, ellos son. No tú, yo no. Se saben ciertos, y me piden y repiten que sea otro, a...

LA CAÍDA DEL TIEMPO (Retrato Del Civilizado)

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Caer del tiempo es ahondar en nuestro propio límite, vislumbrar nuestra propia oquedad, darnos cuenta al fin, que nuestro errante vacio precisa a todas luces, un alma, un rastro; un alguien que lo nombre. Caer del tiempo es estar sentado en la orilla de un hábito, ver pasar la idiotez conjugada de maldad y no hacer nada. Es ir rompiendo los límites, no para conocerlos o superarlos, muy al contrario: para defendernos de ellos. Hemos caído del tiempo y no lo sabemos (o quizás sí), y a lo sumo simplemente no nos importe: ¿por qué debería importarnos? Lamimos falsedad e indiferencia desde la cuna, lugar de nuestras ásperas generaciones. Aleccionados, condicionados y maldecidos por dioses verdaderos o inventados. Todo nos fue útil para nuestro propio desprecio. Caímos del tiempo por haberlo inventado mal. Sucios y corruptos arrastramos la existencia como los perros del hambre su miseria. Mendigamos verdades sin cree en el amor, sin amarnos y lo peor: sin necesitarlo y ...