INCIERTA GLORIA | Al cielo que aclamo, nuevo
Que la vida iba en serio era algo que aprendí con el tiempo. No muy tarde, por entonces supe que el amor es efímero, fútil y quebradizo y por ende; necesario a la existencia. Que aporta límite, sentido y da forma al deseo dentro del caos que nos habita. A la hora de dormir el hombre olvida los actos cotidianos: un silencio profundo lo adormece en la cómoda ponzoña del sueño. Cada noche esa persistente dualidad es el eco que nos embriaga con presagios inconfesables. ¿Cómo ser yo y los demás a un tiempo? ¿Cómo despojar cada noche mi ser, si me sumerjo en ti (¡alma mía!), duda mía y carne aterida, aurora de mi promesa? — ¿Cómo hacerlo si todo es ardid: una quimera?— Al día siguiente, al despertar en perfecta rutina al son del cepillo de dientes, el jabón y sonido de cafetera, ducha rápida y música clásica; todo se recompone de nuevo en extraño ditirambo de rutina. Todos los días en todas las ciudades se levantan los muertos de sus fé...