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EL OROPEL DEL ORO (sobre Dios)

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Foto Luizo Vega Considerarse conocido de Dios, buscar su complicidad y su beneplácito, despreciar todos los sufragios y regalos del alma, todo los salmos que nos salvan y nos acogen, no es ni satisface plenamente malas inclinaciones. Es más, siendo lícito, carece de un auténtico desempeño, a veces. Todos nos vemos conmovidos y sorprendidos por un vacío que urge ser llenado de significado. No nos gusta la torpe soledad del proxeneta, el inútil dolor del desdichado, el alma ahogada de aquel que busca el amor y no lo encuentra. Torpeza tras, torpeza, Dios accede a tomar de nosotros el afán sin la voluntad a ser apreciado más arriba. Sin la certidumbre de gobernar de cierto nuestra fe inconclusa, la toma entre sus manos en una mansedumbre irredenta. El privilegio de ser conocido por Dios puede parecer insuficiente para algunos. Mas no el oropel de mi afán por él, a lo peor, el único con verdadero significado. Idea Cioran Julio 2013

Retrato Del Civilizado (la caída del tiempo)

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Caer del tiempo es ahondar en nuestro propio límite, vislumbrar nuestra propia oquedad, darnos cuenta al fin, que ese vacío errante precisa a todas luces, un alma, un rastro, un alguien que nos nombre. Caer del tiempo es estar sentado en la orilla de un hábito, ver pasar la idiotez conjugada de maldad y no hacer nada. Es ir rompiendo los límites, no para conocerlos, sino asustados, de puro llanto; para defendernos de él.  Hemos caído del tiempo y no lo sabemos, o quizás si, a lo sumo, simplemente no nos importe. ¿Por qué debería importarnos? Lamimos falsedad e indiferencia desde la cuna, lugar de nuestras ásperas generaciones, aleccionadas, condicionadas y maldecidas por dioses verdaderos o inventados. Caímos del tiempo por haberlo inventado, sucios y corruptos arrastramos la existencia como perros del hambre. Mendigamos verdades sin cree en el amor, sin amarnos y lo peor: sin necesitarlo. A fuerza de permanecer al borde de los instantes para contemplar sólo su pa...