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EPIFANÍA (poema para todos los días)

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EPIFANÍA En un rincón del corazón se miran los sueños como se miran las promesas incumplidas. Si bajas la cabeza no verás el sol, pues las nubes del alma anuncian que si alzas la mirada, el sol salga. Imagen por Luizo Vega , París 2015 Texto por Santiago Calleja Arrabal

LA SOGA (Revisado)

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Se saben ciertos, se apoderan de la verdad con sus almas vacías y vacuas . Apabullan y ensucian los ambientes, de forma que, cada libro que leen, cada frase aprendida; justifica su maldad. Sí, son ellos. Son ellas, también.  Se temen a sí mismos, tienen tanto miedo que sólo desean mandar, dominar y justificarse ante el perro que ladra la ponzoña de sus sueldos. Un día, ya no serán; estarán muertos. Juguetes rotos que viven como si no lo supieran: ¿a qué tanto dolor? ¿para qué tanto miedo?: deja a las flores ser flores. Permite la vida y deja vivir. Mide tu miedo y no lo vendas por las esquinas del temor. Se saben ciertos, y empuñan el arma de la avaricia, asomando por cuarteles generales, detrás de sus escritorios; escupiendo rutina y malicia. Visten de Prada y  tejido tweed. Comen del hambre que roban al mundo (no les dejan ni eso).  Sí, ellos son. No tú, yo no. Se saben ciertos, y me piden y repiten que sea otro, a...

EL CUARTO DE LEO (Revisado)

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EL CUARTO DE LEO Todo pasa en el cuarto de Leo. La niebla o el olvido, una abeja y un suspiro conviven juntos sin el menor rubor. Cuando apenas soñoliento visito su cuarto, luego que regresamos de una noche loca de encanto, Leo pone su mano en mi hombro, se acerca al oído y susurra: “todo para en el cuarto de Leo”. Me gusta despertar entonces abrazado a su torso, que retorcido en la cama, juega al disimulo antes de los juegos amorosos. Su rizado pelo negro es un engorro, si de morder su oreja se trata.  Leo hace fácil lo difícil. Habla con un encanto sobrevenido y sonríe con la mirada. Cuando luego de un café salto a la ducha y me encuentro junto al desnudo cuerpo, me siento dichoso de saber que en eso consiste la felicidad.  No sabría decir si placer o dicha, si duda o frío; cuando Leo reposa su cabeza en mi pecho antes del profundo sueño, comprendo de repente el porqué de todos los poemas y la razón de todos los amores olvidados.  Só...

NACIMIENTO DE CRISTO (F. G. Lorca)

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Un pastor pide teta por la nieve que ondula  blancos perros tendidos entre linternas sordas.  El Cristito de barro se ha partido los dedos  en los filos eternos de la madera rota.  ¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!  Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro.  Los vientres del demonio resuenan por los valles  golpes y resonancias de carne de molusco.  Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes  coronadas por vivos hormigueros del alba.  La luna tiene un sueño de grandes abanicos  y el toro sueña un toro de agujeros y de agua.  El niño llora y mira con un tres en la frente,  San José ve en el heno tres espinas de bronce.  Los pañales exhalan un rumor de desierto  con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.  La nieve de Manhattan empuja los anuncios  y lleva gracia pura por las falsas ojivas.  Sacerdotes idiotas y querubes de pluma...

EN LA CABAÑA DEL FARMER (Revisado)

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Viviste de crédito en la cabaña del farmer, tomando el día por noche y la noche que convertíais  en día.  Y así te fuiste haciendo joven primero y luego adulto y ya, pasados los veinti cinco, un día al mirarte al espejo un viejo visitó tu cama; ¡eras tú durmiendo! Te alquilabas por horas que hacías que años semejaran. Te lo avisé, que la ponzoña del farmer se acabaría y que el polvo blanco de tu ignorancia no sólo te rompería la pituitaria, sino el alma. Como perro herido, hielo quebrado, llegaste un día. La puerta de mi casa todavía habitada se abrió para ti con lastimosa incertidumbre y algo de curiosidad. Hablamos de lo humano y lo divino. Afuera lloviznaba... Querías saber cómo yo que te doblaba la edad podía aún caminar sobre brasas y tú ya no.  Rompió a llover y como siempre, tú sin paraguas.

ABRIR LA TIERRA, I parte (Revisado)

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ABRIR LA TIERRA, I parte Darío significa: el que protege y ama de verdad. Cuando Querelle abrazó con fuerza a su amante Darío , le susurró tres preguntas al oído: ¿y esa máscara? ¿y esa mentira? ¿y ese miedo?. Darío tembló de emoción por aquel furtivo encuentro; pero no supo responder. Querelle entonces tuvo que profanarlo con el ímpetu de un animal en celo mas con la intención de un ángel. Al final, casi en un desmayo que estremeció todo su cuerpo de placer, volvió a proferir preguntas sobre el muchacho, quién gemía sin tregua, sin comprender aquel ansia; ni la intención de sus preguntas: ¿por qué vivir frente a los espejos?, insistió Querelle. El muchacho le miro entonces fijamente, beso y abrazó el cuerpo de su amado, pero no supo responder. Somos alegres, felices, irrepetibles y únicos. De nada sirve que amanezcamos cada día al pie del patíbulo, que emulemos la realidad que asfixia el ansia de vida y con él la vida entera (repleta de sucia retóric...

NO NOS HACIA FALTA (Revisado)

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  No nos hacía falta, ¿verdad? Besarnos sí… Jugando con la niebla y el olvido, nos hizo falta la luz que ahora nos ampara.   No nos hacía falta, quizás. Besarnos sí, pero con unos labios tan lejos de su causa que todo lo estrenaran.   Beso, amor, piel y que al besar, sin tener que pedir perdón a nadie, a nada: nos dejaran amar.