Salir del Laberinto


Hay tantos lustros de amor…

¿Cuánto puedes demostrar? En esta ausencia que respiro sólo tu recuerdo sirve para evocar el pavor, el gozo y el espanto de tu ensueño. Nacemos como olvidamos, sencillamente; sin saberlo.

Hay algo más por devolver. – Todo es lo mismo fingiendo ser “lo otro” - ¿Cómo aprender a estar perdido sin ti? Si, hoy estreno un corazón. Un corazón limpio, sin mácula y sin reproche tampoco. El odio ha dejado de tentarme, también.

Ya soy otro, inédito para el mundo...

No, no me rindo: "Dame tiempo, dame noches" - dices - (“Yo me aguanto lo que muero si puedo volverte a ver”, nos canta Bosé delirante desde la radio encencida...)

Hay tantos lustros de amor… ¿Sabes? – Se me escapa una sonrisa y un suspiro mío se mezcla con el tuyo. Nos miramos y todo lo decimos. - ¿Entiendes? -

Estoy cansado de morderme el corazón, no puedo más…
Que me partan de una vez.
Que me dejen morir junto a un cielo socarrado y plagado de ángeles doctos en el amor yo por si acaso, residiré en el olvido.

Si puedo volverte a ver… - Ya no, llegaste tarde - Ya no eres lo único que quisiera.

- ¿Salir del laberinto? - Cómo salir si lo único importante es perderse.




Texto: Santiago Calleja
Foto: Juanjo Mieres Vaz

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