SOLILOQUIOS


(Tiene Occidente un declive
digno de su pasado.)

Y yo añado:
Si el astuto filósofo (aquel de ciorana malicia),
Se oculta detrás de las palabras
Y las usa como arma arrojadiza;
¿No será acaso que secretamente,
Al hacerlo, sienta un extraño placer?

Sí.
Así pude saberlo aquella tarde sin esperanza
Tarde de aceras solitarias y asfaltos de gris adoquín.
Yo, apenas paseaba ausente
Un cuerpo sin voluntad.
Y si un tal declive nos espera:
¿Será quizás para que un inicio semejante acontezca?

Qué un igual amanecer nos ayude
Grande y majestuoso,
Allí a donde vamos.

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