EMBRIÁGAME (LA ORGÍA)


Anoche me acosté con todos vosotros, poetas, mis ladrones de vida y deseo. Al abrir un libro fuiste saliendo uno a uno de entre las hojas y postrando cuerpo y figura alrededor mío. Con vuestros cuerpos ilustres y llenos de pedernales, me tomasteis...

Kavafis mordía mi cuello con suave benignidad de gato. Wilde ya había introducido su mano sin guante en mi entrepierna y la acariciaba mientras al oído profería fragmentos de su “De Profundis”. 

Con Allen Ginsberg se desató la orgía, yo era vosotros y vosotros yo mismo, y quería ser abusado. No vino sólo aquél, también Ana Rossetti, la italiana, ofreció su pechos y su vulva al santuario encendido de la pasión.

De pronto con turgente presencia y lúgubre mirada surgió Pasolini quien hundió su boca en la mía en busca de mi lengua. Al despertar, os habíais marchado todos y desnudo, las sábanas revueltas y mal decirlo, manchadas por el exceso; quedaron sobre el aliso de mi asombro. 

Dormir con los poetas es a fin de cuentas un ardid como los otros, pensé.


Foto de Carmelo Blázquez Jiménez, con Luizo Vega
Febrero, 2014

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