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Err@tum

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Me equivoqué de nuevo (no tengo remedio) Volví a dejar mi alma en los bares, en las cantinas, por las esquinas jugando al disimulo con mendigos, putas y traficantes. El miasma del mundo me trastoca, me incendia y deja en mí un halo de extraña bondad. No crean, no es éste un trastorno reciente, ni tampoco plagio de villano; ni tan sólo un vago ansia de fornicar. Es más bien un ceder a mi destino, al azar gratuito y vacuo de todo acto sombrío donde se entrega algo más que un cuerpo, una intención y por ello; un alma. Fe de erratas. Al día siguiente escribimos en el libro de los días: –“Noche indefectible y ciertamente de exceso, bronca y borrachera”– No me entiendan mal, es sólo eso; una fe errada... Fe en los infiernos urbanos, en las pétreas perspectivas de lo humano, en los semáforos en rojo y el peligro: en los chicos de barrio y al final también; en las mentiras que huyen rápidas como ratas. La noche nos enajena a veces; otras nos invade con plenitud de catecismo. Algo ext...

Breviario de Pecado

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Crucifixión en santa devoción. Traedme al Santo Jonás, a la ballena que fue bendecida en el Apocalipsis, al hijo Josué, a Cristo mismo. Que vengan en púlpito sagrado. Yo les acojo. Les bendigo, les prescribo para el cielo, les ardo en el infierno o les perforo con mi deseo sin límite. Hijos proscritos del cuerpo, bendecidme, blasfemadme, martirizar mi piel con suplicios inconfesables. Mis lágrimas serán del Redentor su alegría. Mi amor será amor en desmesura. Abominadme, fustigadme, dilapidadme si fuera necesario) cual ladrón, cual proscrito. Por ser mi cuerpo sólo de hombre y mi amor de hombre, solo de amor. Entregadme la seña y el santo, el salmo de la cercana salvación, la futura lápida que cubra mi cuerpo de escombro. Bendecidme, devocionadme. Traedme desde lo más alto a lo más ínfimo de los habernos. Llagas en mis manos de alegría, arrancadme el alma... Sólo el alma bastará para cumplir con el mandato de Moisés – el hombre más cruel que jamás conociera – Muriel, Belcebú y Ezequiel...

Distancia (Sobre lo Eterno)

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Dejaremos que pasen lentos aquellos momentos, como plegarias ciegas y sordas por el cielo. -Sí- abriremos puertas y abriremos mares o almas; todavía por descubrir. -Verás- Volverán antiguas cosas fingiendo ser lo mismo; más serán otros lo ojos, otros los acentos. Otros los mares y deseos. Al pronunciar lo que nos faltó. Te daría todo si todo lo tuviera mas; sólo el amor me sobra... y por supuesto mucho, mucho temor. Abriremos puertas, beberemos mares por el cielo: mientras haya fuerza, mientras hayan ganas. Quedarán las islas y los besos que no dimos Como palomas blancas; surcaran la distancia. Actuamos bajo un estado de ánimo pero amamos desde la eternidad.

Ojalá, Ojalá Sepan Escuchar (Crónica de 29 Septiembre, 2010)

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El de ayer fue un día obtuso, uno de esos días tensionado y si me apuran algo amargo. Jornada de lucha en la calle y es que tácitamente nos explotó la olla de grillos en las narices. Es decir, la globalización... (O mejor: su efecto) Lástima pues: ¿cuándo una huelga general se llenó de lírica? – Nunca – se nos dirá desde todas partes. A pesar de ello, y echándole ganas al querer mirar el vaso medio lleno en lugar de a medias simplemente; me embargó un robusto y renovado empeño de felicidad. Sí, no me recuerden que no son tiempos para líricas y monsergas. -Lo sé- Me dediqué a ver el lado sano y al escrutinio del pulso de esta huelga. Todos pidiendo, exigiendo; todos indignados y no pocos turistas despistados que; haciendo fotos con sus cámaras digitales fabricadas en Shanghai o Taiwán por un empleado que cobra menos de la mitad que su homónimo en Europa, no sabían si estaban en Barcelona, ó bien en el Mayo francés del 68. Me explico: gente enfadada, me llené de caras de ira, indignación...

Mi nombre es Dorian Gray

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¿Se imaginan si el personaje de Oscar Wilde se hubiera encontrado (salvando las distancias contextuales) con el famoso mito griego de Morfeo. O mejor aún, con Sísifo encadenado al palo de su mástil para no sucumbir ante el canto de las sirenas rumbo a Ilion..., o con su equivalente y rival simbólico: Narciso? ¿Recuerdan?: Aquel muchacho griego enamorado de su imagen gastada en los espejos, sorprendido por la inquietante relación de su imagen frente a su yo; enamorado de mi mismo... Sorprendente la reflexión de Wilde sobre la soberbia y la maldad humanas y también intrépido tema la cuestión sobre los límites, sobre lo correcto e incorrecto en plena sociedad Victoriana. O sobre el pretexto; enmascarado del amor “homo” y su contención dentro de la estricta sociedad inglesa decimonónica. En el “Retrato de Dorian Gray” y a propósito de la película recién estrenada en 2010, se plasma tácitamente la reflexión sobre esos seres bellos y extraños (malvados y núbiles) que proyectan su destino trá...

Tecnologías del “yo” o El “facebookismo”

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“Mi nombre es Nadie”, decía ya Ulises en la Ilíada. Homero llama “polytropos” al héroe viajero (en griego clásico, por supuesto); y ese calificativo se tradujo por “hábil”, “rico de recursos” o bien como “astuto”. Ulises es por tanto aquí, en los inicios de este siglo XXI, un símbolo clásico que regresa periódicamente como indicio de una tendencia de nuestro tiempo: Hoy todos quieren ser Ulises (aunque la mayoría no lo consigan). Descubro estupefacto el amasijo de ideas, despropósitos; diarrea sonora escrita (y no pocas faltas de ortografía y de respeto), que acontecen en ese ámbito virtual llamado “facebook”. Océano ya trasnochado donde nuestro Ulises quedaría sin duda decepcionado. Holografía de aquella televisión tan trillada por la cultura y por muchos ciudadanos denostada como tele-basura, ordinariez con nombre de personajes que me voy a ahorrar; sencillamente por educación. Asisto petrificado a como individuos de plumaje crítico, se apoderan de la verdad y deciden opinar, pensar ...

"Je Ne Regrette Rien" (Tributo a Edith Piaf)

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No, no me arrepiento de nada, De querer y amar a manos llenas, De reír, de llorar; de nada. Si lo hice, mis razones pagué. Si dejé de hacerlo, por algo eso fue. No, no lamento dada. -Quizás- No haber abrazado más, No haber besado lo suficiente. Haber olvidado a menudo decir: “te quiero”; a diario a mis seres queridos (Y no tan sólo a los amantes) O bien: “Gracias”, “Ven, toma mi mano”, “Eres importante para mi” o ¡Qué guapo estás hoy, Santiago! Olvidos imperdonables sin duda. No, no me arrepiento de nada Ni de mi luz o mi tiniebla, Ni de mi duda o mi temor, Ni de la noche o el día. Absolutamente, de nada... Lo que hice, por amor ocurrió, Si acaso por odio, ofrezco mi perdón. No, no lamento más que no poder decirte al oído Todo el tiempo, cada mes, cada día, a cada momento; Cuanto te quise y te quiero Y cuanto te voy a querer, si nos dejan... Si el diablillo loco del tiempo y la distancia; lo permiten. Si no surge el arrepentimiento o la cobardía. Si nos funciona todavía el corazón. De ...